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* Análisis de muletillas solicitadas

'Como que'
Daniel P. me dice: Es común hoy en día utilizar una forma comparativa para expresar algo. “Es como que llueve para comentar que está lloviendo. Venía caminando hacia tu casa cuando tropecé con una baldosa floja y “es como que perdí el equilibrio , “ como que me caíEn fin, da la sensación que nada es lo que es, todo es “como queAgradecería su análisis y opinión.
Daniel, te reenvío a la página principal de este blog, donde subí ya hace tiempo un pequeño análisis de la muletilla que solicitas. Está aquí: http://muletillas-mendo.blogspot.com.es/2007/07/b-hasta-qu-punto-lo-dice.html

'Y dele' 
Gladys S. quiere saber si 'dele' es una muletilla. Y pone este ejemplo: "Y dele con preparar ensalada de beterraga."
En España utilizamos la expresión '¡Y dale!' o '¡Y dale con... (lo que sea)!' Me imagino que es equivalente al 'dele', utilizando aquí el tratamiento de usted, que es tan corriente en muchos países latinoamericanos. Como fórmula de protesta es sumamente castiza y popular. Desde luego requiere cierto grado de familiaridad, y a veces demuestra que ésta está en exceso. Un uso repetitivo (que es lo que lo convertiría en muletilla) seguramente tiene que ver con aquello de "Donde hay confianza da asco" --un refrán patatero como la mayoría de los refranes castellanos, que debería cambiarse por "Donde hay exceso de confianza da asco". Es decir, no parece que haya demasiado clima de respeto en la relación. Si alguien la utiliza mucho, es un protestón, sin duda. Todo le molesta. No da la sensación de que tenga suficiente autoridad para prohibirlo, pero se queja, refunfuñea, regaña. Nada le parece bien. Pero seguramente al final se comerá  la ensalada de beterraga. (Por cierto, no sé lo que es la beterraga.)

'Más que nada' 
Fernando L. M., de Puebla, México: Me gustaría que hiciera un análisis de la muletilla "Más que nada". Por ejemplo, en el lugar donde trabajé. El jefe la utiliza para iniciar prácticamente cualquier oración  y su uso se contagió a casi todo el departamento. "Buenas tardes, le hablamos del área de mantenimiento de la compañía de televisión por cable. El motivo de esta llamada es MÁS QUE NADA para corroborar que su servicio ya está reestablecido." O, por ejemplo: "Hay que generar los folios de inventario MÁS QUE NADA para que los técnicos puedan salir temprano a laborar". En fin...
Curiosa e interesante la muletilla, que aquí en España también se usa. Yo pienso que es una manera de quitarle formalidad a lo que se dice (a lo que se pide, se ordena, se afirma…), como para hacerlo más suave, más personal, más cotidiano. A las órdenes les quita autoritarismo (o lo disfraza), a las peticiones de información las hace menos intransigentes, a las afirmaciones les quita rotundidad. El jefe que la utiliza piensa que el mandato resulta demasiado seco sin ella “Hay que (hacer tal cosa) para…”, y le añade una especie de coletilla de relleno, un poco en busca de complicidad. Es como si estuviera diciendo: Hay que hacer tal cosa, pero no porque lo ordene yo, sino porque hay razones que lo justifican. O también: Si piensas que puede haber dudas acerca del porqué o de los porqués de la petición, razona un poco, hombre, la más importante es la que te estoy explicando yo.
El ejemplo de la llamada de mantenimiento es gracioso porque el  “más que nada” da pie para que el receptor piense que el motivo de la llamada podría ser algún otro: darle los buenos días, preguntarle por la salud de su esposa…

'¿Eh?'
Mila B. pregunta: Querría saber cómo denominar el sentido que la interjección "¿eh?" tiene en contextos como los siguientes, que no son de pregunta porque se ha entendido perfectamente, sino de "volver al discurso", frente al "eh" de advertencia y el de llamada de atención:   -- No te lo esperabas, ¿verdad?  --¿Eh?, pues la verdad es que no.
Hacerse el sordo es un truco tan viejo como la humanidad para ganar tiempo y prepararse para reaccionar. En este caso se trata de "micro-sordera", podríamos decir, o de una sordera que no es tan fuerte como para que al sujeto le tengan que repetir la frase entera. Hay personas que lo tienen como hábito, que responden automáticamente a todo con ese preámbulo de interrogación, como si todas las cuestiones que les planteasen les encontraran distraídos, absortos en su mundo personal, aunque en realidad uno puede pensar que son gente que no quieren que nada les pille por sorpresa. Sí, como se dice popularmente, tienen tendencia a "hacerse de rogar". Y un puntito de engreimiento. Se detecta, por tanto, cierta falta de entrega, de pasión, de interés hacia el que le habla. Quizá aparente. Como si, en pequeñas dosis, a estas personas les molestase "salir de su mundo" para tener que atender a las nimiedades que exige el mundo de la cotidiana realidad. También, sibilinamente, están haciendo patente que, en efecto, lo que se les pregunta o dice les pilla por sorpresa, asumiendo esa cierta estupefacción del '¿Eh?' como una demostración de que el tema era tan poco importante (o vital) para ellos que no se les había ocurrido pensarlo antes. Y a lo mejor es solo una pose.

'Definitivamente'
P.T.M. me escribe. Estimado Miguel Ángel Mendo: Escucho a una persona que cuando expone siempre dice la muletilla: "definitivamente" ¿Podrías decirme su análisis psicolinguístico? Gracias.
Suena como si aquello de lo que se habla ya hubiera sido suficientemente elaborado mentalmente con anterioridad por el hablante en cónclave consigo mismo, y más aún, resuelto de una vez por todas, por lo que desanima al que le escucha a que haga el esfuerzo de ni siquiera planteárselo. Quien emplea mucho esta expresión parece alguien que confía excesivamente en su propia capacidad de análisis y/o desestima la de los demás. O es muy pretencioso o detenta cierta autoridad. Para él, pronunciada su sentencia, los casos quedan siempre cerrados.

'Por eso'
Esperanza P. M. dice: Mi jefe repite incansablemente "por eso". Qué significa.
Otra persona que quiere saber cómo es su jefe. Pues bien, algo diré, pero desde luego sin afán de retratar a alguien que no conozco en absoluto. Como consideración general. A diferencia de la jefa de Vilma (ver más abajo), este tuyo parece algo más paternalista. También trata de dar las órdenes aliñadas con multitud de razonamientos y justificaciones (si es verdad que dice tanto 'por eso'), pero el tono aquí parece más casero, más familiar, menos distante. 'Por eso' se le dice mucho a los niños, en plan afable, explicativo, pero, eso sí, desde la autoridad que se supone que da la edad y la experiencia. Para el niño tanto encadenamiento lógico de deducciones y certezas resulta un coñazo, un monólogo de reconvenciones aplastante, inapelable... O no, y al final se las salta todas a la torera. 

'No sé qué te diga'
Guillermo M. me escribe: En Valladolid se suele decir: ‘no sé qué te diga’. Sería similar a ‘qué quieres que te diga’. Gracias y un saludo.
Había escuchado, e incluso utilizado, esta expresión, y la verdad es que me gusta, a pesar de que su estructura sintáctica deja mucho que desear. Me parece más transparente que ‘qué quieres que te diga’, porque refleja más sinceramente ese cierto tono de humildad bien entendida del que no sabe (o no contesta porque no quiere). Sobre esta última, me ratifico en lo dicho en la página principal de este blog, tanto en su variante como introducción a un "ahora va a cantar la gallina", como en la filosóficamente cínica emparentada a 'ea'. 
Muy a propósito viene el chiste de ese argentino, o mexicano, o venezolano, o, en fin, hispano, al que llamaban "el gallo", al que le pregunta uno: "¿Y a vos por qué te llaman "el gallo"?" A lo que él responde: "Y... ¿qui quirís qui ti diga?" 

'En definitiva', 'obviamente', 'sin lugar a discusión'
Vilma me escribe: Tengo mucho interés en analizar qué es lo que realmente le está pasando a una persona que en una exposición en las reuniones semanales frente a su grupo de trabajo (aprox. una hora) repite más de 40 veces la frase "en definitiva". Otras tantas "obviamente", y remata con: "sin lugar a discusión". Y luego Vilma añade, dramáticamente: Ufffff, piensa que es mi jefa.
Bueno, Vilma, imaginarás que tengo que tener mucho cuidado con lo que te diga, siendo tu consulta una especie de demanda de valoración psicológica de alguien que no conozco, ¡y que además es tu jefa! Lo cierto es que, aunque soy psicólogo clínico y me dedico profesionalmente a ello desde hace más de treinta años, este blog no pretende analizar la personalidad o el carácter de nadie, y menos a partir de sus muletillas. Es simplemente un divertimento, una serie de reflexiones generales sobre los modos de hablar que pretendo que sean entretenidas e incluso divertidas, pero que desde luego no quieren constituirse en ningún test psicológico.
Dicho esto, puedo imaginarme que una persona que dice más de 40 veces en una hora 'en definitiva', o bien tiene una mente pedagógica muy poderosa, y trata constantemente de resumir lo dicho utilizando otras palabras y nuevos razonamientos, siempre desde el plano moral superior del profesor que se dirige a sus alumnos, o bien no está demasiado segura de haberse sabido explicar adecuadamente y utiliza esa prestigiosa coletilla para poder decir lo mismo de otra manera. Además, la expresión es bastante tajante, resolutiva, indiscutible, o sea, como la propia coletilla afirma, "definitiva". En tu caso me parece que te vale la opción segunda. 
'Obviamente' es otra coletilla que se utiliza para armarse de cierto prestigio. Ambas le dan un tono de superioridad "científica" a lo que se dice. Lo que sea que siga a 'obviamente' se supone que estará cargado de  una lógica aplastante y será, por lo tanto, indiscutible, algo más que evidente para todo el que no sea un débil mental, para el que tenga más de dos dedos de frente, algo obvio, inapelable. Lo cual queda refrendado por la tercera muletilla que utiliza, que es ya directamente 'sin lugar a discusión'. 
Todo lo cual nos da la imagen de una persona que teme las opiniones de los demás, que rechaza coloquios, intercambio de puntos de vista, que teme las confrontaciones. La suma de las tres muletillas parece dar como resultado un carácter un tanto autoritario.

 'Mmm...', 'ey', 'ajá...'
Me escribe Javier V.: Quisiera, si es posible, que comentaras acerca del tipo de muletillas que generalmente son sonidos o expresiones cortas, como: mmm…, ey o ei, ajá, etc. La verdad, no sé exactamente cómo se escriben, pero un ejemplo sería cuando queremos decir sí (como respuesta) y usamos estos sonidos.
Es difícil establecer posibles rasgos comunes de las personas que utilizan ABUNDANTEMENTE este tipo de muletillas que citas. Porque hasta ahora me he estado fijando más en qué es lo que comunica la muletilla atendiendo a su significado, y este tipo de apoyaturas verbales por el que preguntas se caracteriza por su brevedad y por no disponer de valor conceptual y es, además, demasiado variado (aunque me parece un tema muy interesante).
En principio se podría hablar de laconismo. Lacónico, según el Diccionario de Uso del Español de María Moliner: “se aplica a la persona que, por inclinación habitual o en cierta ocasión, dice las cosas hablando poco”. Palabra curiosa, porque los laconios, o espartanos, al parecer se distinguían por su extrema sobriedad, y de ahí procede el término, vigente aún veintiséis siglos después. Las personas lacónicas suele ser o tímidas o excesivamente diplomáticas. Si es timidez, no hay mucho más que decir. Poca confianza en sí mismo en determinados ámbitos. Si es diplomacia, pues también está definido el personaje, más o menos y en rasgos generales: prefiere no pillarse los dedos afirmando o negando algo y se decanta por la ambigüedad. Pero también puede haber mucha sabiduría en ello, porque tener que estar adhiriéndose o rechazando apasionadamente la mayoría de las propuestas que nos hacen suele ser una estupidez (y porque ya sabemos que todo es relativo), o igualmente puede ser un rasgo de tibieza y falta de carácter. Hay que conocer más a la persona en todo caso.


'Como ya te he dicho (o comenté)' - 'Ya te comenté que...'

Manuel Ángel P. V. me pide analizar estas muletillas, cuando su uso es reiterado con muchas personas.
Eso es guardarse las espaldas. El que repite este tipo de frases con asiduidad asegura que ya había tratado el tema en cuestión previamente (lo cual puede ser cierto o no). En todo caso el sujeto da la sensación, o al menos quiere aparentar, que lo lleva todo muy bien apuntado en su agenda, que es alguien organizado al que no se le escapa ni una. Al mismo tiempo también deja caer que te respeta como interlocutor, que te ha tenido en cuenta, que sigue la pista a las conversaciones que ha mantenido contigo. Diplomático, desde luego.
No es lo mismo el “ya te he dicho” que el “ya te comenté”. El primero puede resultar más autoritario, más autorreferencial, con connotaciones de superioridad en la cadena de mando (aunque no exista ésta formalmente). Y, si no pretende establecer un punto de superioridad, hay exhibición de temple individual, de reafirmación. Un poco más y podría llegar a “ya había decidido que”. Parece, desde luego (y este es un matiz importante) una frase preparatoria para negar o rechazar algo.
El ‘como’ rebaja un poco la tensión y lo hace más didáctico, explicativo, casi condescendiente, sin perder un ápice de preeminencia y de negación. Pero también es decisivo.
Ya te he dicho que no pienso ir al cine con ellos.
Como ya te he dicho, a mí no me gusta el cine.
El “ya te comenté” o “como ya te comenté”, es más suave, pero no está exento de ciertos tintes de superioridad moral o intelectual. Entraría (así como el anterior) en el apartado de lo que yo he dado en llamar “Muletillas de las mentes superiores”, tomando, claro está, el nombre de dicha categoría con ironía. El verbo ‘comentar’ es más de colegueo, que es la forma juvenil de llamar al compadreo. Uno comenta cosas con personas cercanas, con aquellos con los que mantiene cierta intimidad, no exenta de secretismo a veces, y fundamentalmente en el círculo profesional. Profesional (o de cierto nivel intelectual) sobre todo porque el verbo no es de uso tan popular. Hay cierta posible condescendencia en todo ello, porque el que así habla parece que está  accediendo a transmitirTE alguna información reservada. Y no de buen pronóstico, por cierto.
Como te comenté, hay personas que no ven bien que hoy te vayas al cine.
Pero en todo caso, como decía al principio, ambos sirven para guardarse las espaldas. “Eso ya estaba hablado”. “Y decidido”. Una parte de las posibles argumentaciones y controversias que pudieran surgir se dan ya por zanjadas. También sirve para transmitir que, tras la maduración en su cabeza, con el paso de los días, meses o años (según las circunstancias), sus reflexiones y/o decisiones no han cambiado. O sea, que no va a ser posible. Vamos, que no.

'Este...'

El Licenciado I. D. me escribe: Quisiera saber qué significado tiene la muletilla "ESTE". Ejemplo: “Soy estudiante... esteeee... de la universidad central… esteee… y vivo en Venezuela... esteee...”
Archifamosa la muletilla de marras, aquí en España no la usamos más que para caricaturizar a los argentinos o uruguayos. No sabía que se utilizase en Venezuela.
Nosotros, en el colegio, decíamos mucho ‘estoooo…’ al decir la lección al profe; cuando no nos la sabíamos, claro. Era una manera muy torpe de ganar tiempo, de no quedarte callado como un muerto y de aparentar que estás concentrándote o recordando los afluentes del Ebro por la derecha, cuando se está viendo a las claras que no tienes N. P. I. (Ni Pajolera Idea, para decirlo suavemente). El suspenso estaba prácticamente asegurado.
Si, siendo adulto, alguien emplease mucho el ‘estoooo…’, denotaría, aquí en España, un nerviosismo y una inseguridad casi patológica. Como si, ya a sus añitos, aún se sintiese como teniendo que decir una lección que no se sabe a una autoridad que puede mandarle al pupitre con un cero en la cartilla. La evitamos a toda costa, porque sabemos que transmite un titubeo y una incapacidad demasiado evidente ante cualquier auditorio, a más de impotencia y sometimiento. Su uso ocasional, como siempre digo, no significa nada más que momentánea falta de memoria.
¿Se puede aplicar el mismo análisis al ‘este…’ latinoamericano? Yo creo que no, al menos de un modo tan contundente. Pero, desde luego, ambas muletillas son primas hermanas. De todas formas, no me siento autorizado para afirmar tanto. Habría que saber si ustedes, allá, también decían mucho ‘este…’ cuando no se sabían la lección.
* También me pide que hable sobre la susodicha muletilla la Lic. L. B. desde México. ¡Parece una plaga!

'Hazme caso'
Jose me dice: 'Hazme caso' se dice mucho cuando te estan afirmando algo, por ejemplo: -Esta noche me enrollo con una tia, hazme caso. -Tómate esto que te quita el dolor de cabeza, hazme caso. Algo parecido a como terminar la frase con el típico: 'en serio'. Y dice que es típica de Málaga.
Así, a primera vista, parece un latiguillo para darle importancia a algo que uno afirma, sin más. Es como solicitar la atención del oyente para, como comentas tú, Jose, convencerle de que lo que se dice va "en serio". Que no es una broma.
Es, desde luego, interesante ver por qué se utiliza una muletilla mucho en una zona. Se trata de algo sociológico, sin duda, pues las modas también indican actitudes grupales. Pero a mí me interesa más la parte psicológica individual. Si alguien emplea exageradamente esta muletilla yo creo que está transmitiendo que habitualmente percibe que no se le hace mucho caso a lo que dice, o que está constantemente hablando de broma. Quizá en esto último esté la clave, incluso en el aspecto sociológico. Se tiende a transmitir cosas un poco sin ton ni son, "a tontas y a locas", que se dice en español, quizá para caer bien, o para animar el cotarro sin implicarse demasiado. Conversaciones futiles. Es un poco el signo de nuestro tiempo: nadie se moja demasiado. Y, para distinguir cuando alguien está realmente afirmando algo (aunque puede que sea banal), necesita añadir el 'hazme caso'. 

Mentes superiores

Un anónimo me pregunta desde ArgentinaTengo curiosidad por saber si inventaste la denominación: “muletillas para mentes superiores”, o “…mentes inferiores”, o es una clasificación de algo psicoanalítico, como puede ser la denominación “complejo de superioridad” o “complejo de inferioridad”. Si no es invento, ¿me podrías dar la referencia?
No, no son términos psicológicos, ni relacionados con complejos de ningún tipo. Son clasificaciones irónicas mías, porque puede que, de alguna manera, los que utilizan determinadas muletillas se sientan en ese momento "superiores" o "inferiores" con respecto al que escucha. Pero es a niveles muy pequeños, insignificantes, por lo general. Nada patológico, desde luego.
De hecho, no creo en "mentes superiores" o "inferiores". Ni siquiera el coeficiente intelectual serviría para clasificar a las personas en este tipo de categorías, porque hay muchas otras variables (intuición, creatividad, capacidad de empatía, etc, etc,) que no son tan fáciles de medir y que pueden ser tan importantes o más que la inteligencia. Y además, hay muchos tipos de inteligencia (verbal, de cálculo, espacial, etc...).
En fin, espero que esto te sirva.

2 comentarios:

  1. Gracias por tu respuesta a mi pregunta... Te doy
    las gracias un poco tarde pero seguro. Despues de
    varios intentos y llenar formas de Google ya me es
    posible comentar. Felicidades por tu Blog!

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  2. excelente, quede fascinada y quisiera aprender a hablar mejor mi hermoso idioma

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